Una única comunidad... o decenas de ellas. Desde el principio, supe que la plataforma tecnológica que quería crear debía servir no sólo para poner en marcha una única red social, sino también todo un ejercito, si así se deseaba. En otras palabras, para poder vertebrar una red de redes sociales verticales.
Durante todo el proceso de planificación y desarrollo, no he olvidado ni un instante ese objetivo.
Gracias a ello,
Trampolín tiene ahora una arquitectura multi-dominio, que hace posible que una sola instalación del software que compone la plataforma, en un único servidor y ubicación en disco (path) sirva para controlar decenas de webs, cada una con su propio nombre de dominio, como era de esperar.
De este modo, mantener varios sitios web actualizados con los últimos cambios y mejoras disponibles para la plataforma es tan sencillo como lo sería si se tratara de uno solo. Basta con actualizar una única instalación centralizada para que todas las webs que dependan de ella sean al mismo tiempo puestas al día.
Es tan dulce como suena, y un importante logro que supone un ahorro de trabajo descomunal y evita quebraderos de cabeza innecesarios.